Fundación de la Tercera Orden Regular
Requisitos
En el año 1990, tres hermanos miembros de la Iglesia Episcopal en Sevilla (España), sintieron el deseo de formar una Orden religiosa dentro de la Iglesia Reformada a la que pertenecían. Su Iglesia estaba en comunión con la Iglesia de Inglaterra, dentro de la cual existen órdenes religiosas, por lo que su fundación fue fácil en su principio. Uno de los tres hermanos falleció mientras se estaban haciendo las gestiones y los otros dos continuaron hasta conseguir el beneplácito del obispo, Monseñor Arturo Sánchez Galán, que también deseaba una Comunidad religiosa en la Iglesia Española Reformada Episcopal que entonces pastoreaba.
Por los contactos que habían tenido en Sevilla con los hermanos Franciscanos de la Iglesia Católica, la amistad que les unía a ellos desde hacía mucho tiempo y el carácter ecuménico de estos y su Maestro de Novicios, el P. Jesús Villahoz ofm (q.e.p.d.), decidieron que la Orden fuese Franciscana al igual que la Sociedad de San Francisco en Estados Unidos y en Inglaterra
Afortunadamente el Secretario para Ecumenismo del Arzobispo de Canterbury en aquel tiempo era el Rv. Canon Stephen Platten, y daba la coincidencia que además era Ministro Provincial y asistente del Ministro General (T.O.) de la Sociedad de San Francisco para la provincia europea, siendo éste quien les orientó desde el principio, aunque recibieron más apoyo y ayuda de la Provincia americana, especialmente del Ministro General de ésta última en latino América, el Ven. P. José Antonio Valenzuela.
Tercera Orden Regular. Para formar una Comunidad se necesita un mínimo de seis hermanos.
Desde el principio muchas personas, incluso casadas, de otras iglesias (evangélicas y católica) querían ingresar en la Orden por lo que al año siguiente se fundó lo que hoy es conocido como Fraternidad Ecuménica Franciscana, Tercera Orden Seglar,y que al principio, en el "placet" otorgado por el Obispo diocesano, fue conocida como "Agrupación Fraternal Franciscana", cuya denominación fue cambiada al actual (F.E.F.) en el I Capítulo General celebrado en Sevilla en 1992. A ella pertenecen hermanos y hermanas de toda clase y condición. Actualmente la mayoría de sus miembros en España pertenecen a la Iglesia Católica Romana, pero en la Provincia de Cuba, donde existen tres comunidades y dos misiones, la mayoría son miembros de la Iglesia Episcopal de Cuba, siguiéndole en número Presbiterianos y Metodistas.
Vida en común y misión
En la comunidad de Hermanos Franciscanos Anglicanos el día está marcado por los tiempos de oración comunitaria y solitaria. Sus miembros fundadores acordaron formar una comunidad de vida cristiana para dar así testimonio de Dios. Esto no les impide trabajar en todas las horas libres en distintas áreas, al mismo tiempo que evangelizan con su labor.
Unidos en Comunidad por Cristo, desean seguir sus huellas tal como las encontramos en los Evangelios. Con los llamados "consejos evangélicos", es decir, pobreza, castidad y obediencia, se encuentran dentro de la tradición monástica de la única Iglesia cristiana.
El voto de pobreza consiste en la afirmación consciente de la indigencia del hombre y en la aventura de la confianza en que Dios, en su providencia, da a cada uno lo necesario para vivir. La pobreza en el mundo en sus múltiples formas constituye un reto: el de un estilo de vida sencillo.
La castidad: En cada edad de la vida hay que encontrar de nuevo la respuesta y la configuración en la relación amorosa con Dios. Sólo desde la fuente de la vivencia del amor de Dios puede brotar amor verdadero. La superación de sentimientos de inferioridad, y la desconfianza requiere tiempo y paciencia.
Obediencia es la postura del respeto frente a Dios en la escucha de su palabra. Dios quiere lo bueno, lo perfecto y lo bello. La obediencia frente a Dios nos libera de ataduras falsas a personas y cosas.
Vida Comunitaria
La Regla espiritual de la Comunidad es una actualización del Evangelio en nuestro tiempo, marcado por el espíritu de sus fundadores. Las fuentes de las que se nutre la fe en la Orden son los tres tiempos de oración comunitaria, la celebración de la Palabra y de la Santa Cena y los encuentros mensuales de Oración por la Unidad de los Cristianos La vida cotidiana trae consigo gozos y conflictos, debiendo acogerlos conscientemente y abrirse así a Dios. La apertura al perdón y la reconciliación es lo que vivifica a una Comunidad.
La misión primera de la Orden es la Oración, que abarca desde la adoración hasta la intercesión concreta por personas y situaciones. La apertura frente a Dios es decisiva para servir a las personas según el espíritu de Jesús. La criatura entera, su cuerpo, su alma y su espíritu es objeto de la bondad de Dios. Por ello constituye la atención a personas mayores y enfermas y sobre todo la visita a hospitales, otro punto esencial en la Orden.
En el año 1990, tres hermanos miembros de la Iglesia Episcopal en Sevilla (España), sintieron el deseo de formar una Orden religiosa dentro de la Iglesia Reformada a la que pertenecían. Su Iglesia estaba en comunión con la Iglesia de Inglaterra, dentro de la cual existen órdenes religiosas, por lo que su fundación fue fácil en su principio. Uno de los tres hermanos falleció mientras se estaban haciendo las gestiones y los otros dos continuaron hasta conseguir el beneplácito del obispo, Monseñor Arturo Sánchez Galán, que también deseaba una Comunidad religiosa en la Iglesia Española Reformada Episcopal que entonces pastoreaba.
Por los contactos que habían tenido en Sevilla con los hermanos Franciscanos de la Iglesia Católica, la amistad que les unía a ellos desde hacía mucho tiempo y el carácter ecuménico de estos y su Maestro de Novicios, el P. Jesús Villahoz ofm (q.e.p.d.), decidieron que la Orden fuese Franciscana al igual que la Sociedad de San Francisco en Estados Unidos y en Inglaterra
Afortunadamente el Secretario para Ecumenismo del Arzobispo de Canterbury en aquel tiempo era el Rv. Canon Stephen Platten, y daba la coincidencia que además era Ministro Provincial y asistente del Ministro General (T.O.) de la Sociedad de San Francisco para la provincia europea, siendo éste quien les orientó desde el principio, aunque recibieron más apoyo y ayuda de la Provincia americana, especialmente del Ministro General de ésta última en latino América, el Ven. P. José Antonio Valenzuela.
Tercera Orden Regular. Para formar una Comunidad se necesita un mínimo de seis hermanos.
Desde el principio muchas personas, incluso casadas, de otras iglesias (evangélicas y católica) querían ingresar en la Orden por lo que al año siguiente se fundó lo que hoy es conocido como Fraternidad Ecuménica Franciscana, Tercera Orden Seglar,y que al principio, en el "placet" otorgado por el Obispo diocesano, fue conocida como "Agrupación Fraternal Franciscana", cuya denominación fue cambiada al actual (F.E.F.) en el I Capítulo General celebrado en Sevilla en 1992. A ella pertenecen hermanos y hermanas de toda clase y condición. Actualmente la mayoría de sus miembros en España pertenecen a la Iglesia Católica Romana, pero en la Provincia de Cuba, donde existen tres comunidades y dos misiones, la mayoría son miembros de la Iglesia Episcopal de Cuba, siguiéndole en número Presbiterianos y Metodistas.
Vida en común y misión
En la comunidad de Hermanos Franciscanos Anglicanos el día está marcado por los tiempos de oración comunitaria y solitaria. Sus miembros fundadores acordaron formar una comunidad de vida cristiana para dar así testimonio de Dios. Esto no les impide trabajar en todas las horas libres en distintas áreas, al mismo tiempo que evangelizan con su labor.
Unidos en Comunidad por Cristo, desean seguir sus huellas tal como las encontramos en los Evangelios. Con los llamados "consejos evangélicos", es decir, pobreza, castidad y obediencia, se encuentran dentro de la tradición monástica de la única Iglesia cristiana.
El voto de pobreza consiste en la afirmación consciente de la indigencia del hombre y en la aventura de la confianza en que Dios, en su providencia, da a cada uno lo necesario para vivir. La pobreza en el mundo en sus múltiples formas constituye un reto: el de un estilo de vida sencillo.
La castidad: En cada edad de la vida hay que encontrar de nuevo la respuesta y la configuración en la relación amorosa con Dios. Sólo desde la fuente de la vivencia del amor de Dios puede brotar amor verdadero. La superación de sentimientos de inferioridad, y la desconfianza requiere tiempo y paciencia.
Obediencia es la postura del respeto frente a Dios en la escucha de su palabra. Dios quiere lo bueno, lo perfecto y lo bello. La obediencia frente a Dios nos libera de ataduras falsas a personas y cosas.
Vida Comunitaria
La Regla espiritual de la Comunidad es una actualización del Evangelio en nuestro tiempo, marcado por el espíritu de sus fundadores. Las fuentes de las que se nutre la fe en la Orden son los tres tiempos de oración comunitaria, la celebración de la Palabra y de la Santa Cena y los encuentros mensuales de Oración por la Unidad de los Cristianos La vida cotidiana trae consigo gozos y conflictos, debiendo acogerlos conscientemente y abrirse así a Dios. La apertura al perdón y la reconciliación es lo que vivifica a una Comunidad.
La misión primera de la Orden es la Oración, que abarca desde la adoración hasta la intercesión concreta por personas y situaciones. La apertura frente a Dios es decisiva para servir a las personas según el espíritu de Jesús. La criatura entera, su cuerpo, su alma y su espíritu es objeto de la bondad de Dios. Por ello constituye la atención a personas mayores y enfermas y sobre todo la visita a hospitales, otro punto esencial en la Orden.