Comunidad Franciscana del Perpetuo Socorro

  • Nuestra Misión
  • Iglesia Católica Antigua
  • Doctrina Antigua Católica
  • Orden Regular Reformada
  • San Francisco de Asis
  • Introduccion a la santa Biblia
  • Reglas de la Tercera Orden Regular
  • Ordenacion
  • Album de Fotos
  • Videos
  • Contacto
  • Enlaces
  • Perpetuo Socorro
  • Historia

Doctrina Antigua Católica Ortodoxia de la Fe

Picture
Bienvenido al portal de la Iglesia Católica Antigua en la ortodoxia de la fe,  en Boston


PRIMERA PARTE. INTRODUCCIÓN.

En este documento hacemos énfasis sobre nuestra tradición Católica y Apostólica, está sustentado en normas claras y precisas dentro de un marco legal. Una vez leído este documento el lector queda informado sobre algunas inquietudes que le impedían tomar decisiones serias sobre su identidad con nuestra Iglesia. Nuestra fe concuerda con la Eucaristía, y la Eucaristía confirma nuestra fe.

SEGUNDA PARTE. GENERALIDADES.

 Somos una Comunidad Católica Apostólica de tradición Iglesia Antigua,  Misión Autocéfala,  cuya piedra angular y Único Jefe es Nuestro Señor Jesucristo. Veneramos a María Santísima como Madre de Dios y de la Iglesia. Seguimos los lineamientos y enseñanzas de los Apóstoles y de los antiguos Padres de la Iglesia. Vivimos nuestra fe conforme a los principios Católicos y Apostólicos. Por consiguiente guardamos la fe de la Iglesia Antigua, tal como ella está formulada en los Símbolos Ecuménicos, y en las decisiones dogmáticas aceptadas por unanimidad de los siete sínodos ecuménicos sostenidos en la Iglesia Indivisa del primer milenio. Preservamos la pura Doctrina de Cristo Jesús, y rechazamos a la vez todos los errores que se han agregado a ella a través del tiempo por el pecado humano. Además somos continuadores de:

• La misma Fe y Credos Apostólicos

• La misma Doctrina y Teología antigua de nuestros primeros Padres.

• Los dogmas que tienen sustento en la Sagrada Escritura.

•La misma Historia de la Iglesia de Jesucristo y Apostólica.

• La misma Biblia Antigua.

• La misma Tradición Apostólica.

• Los mismos Mandamientos y Preceptos.

• Una misma Moral.

• Los mismos Sacramentos (siete), y Ciclos de la Liturgia.

• Celebramos el mismo Santoral.

• Compartimos la misma Sucesión o continuidad de los Santos Apóstoles.

• La misma Filosofía Católica.

• Nuestra base tradicional la sustentamos en los primeros Siete Concilios mayores de la Iglesia. Aunque en los posteriores y encíclicas encontramos elementos muy importantísimos y valiosos para nuestra Fe.

Todo esto señala nuestro Marco Doctrinal y nuestra conformidad con la Iglesia Católica Apostólica.

SOBRE EL CELIBATO

“No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle ayuda idónea”: Génesis 2:18. (Los Apóstoles, en su mayoría, eran casados.) Hasta el año 1.139 los obispos y sacerdotes de la Iglesia Romana también lo eran; (el Papa Inocencio II se apartó del mandato Bíblico y decretó el celibato forzoso u obligatorio). Sin embargo hoy la Iglesia 'Romana' del Novus Ordo mantiene en su seno a hombres casados ordenados como Diáconos, y algunos sacerdotes.  La primera iglesia de Cristo fue la ortodoxa y católica, de esta se desprendió el  Romanismo, y de él, el Luteranismo y el Protestantismo; en tanto los Viejo Católicos aparecen Históricamente como un intento de volver a las fuentes de la Ortodoxia.

ÓRDENES VIEJO-CATÓLICAS  (o iglesia antigua).

El diccionario católico romano [pre conciliar] de Addison dice: 'ellos (los Viejo Católicos) poseen órdenes apostólicas válidas.'

En una guía católica para el código de Ley canónica de THOMAS P DOYLEY, OP. Página 44, se lee: 'Cuando un sacro ministro católico romano no puede ser llamado, y hay urgente necesidad espiritual, los católicos deben recibir el viático, la confesión, o la unción, de ministros consagrados de denominaciones no católicas romanas cuyas órdenes sean estimadas válidas por la iglesia católica romana. Aquí se incluyen todos los ministros de la ortodoxia oriental como los sacerdotes de las iglesias viejo católicas, o la iglesia nacional de Polonia.'

Un diccionario católico, de Donald Attwater, que lleva el imprimátur del Cardenal Hayes de Nueva York, manifiesta, 'sus órdenes (Viejo Católicos) y Sacramentos, son válidos.'

La obra 'Denominaciones Cristianas,' impresa en 1948 por el Reverendo Honrad Algermisson, y que lleva el imprimatur de John Cardinal Glennon, de St. Louis, Missouri, Estados Unidos, en la página 363 dice: 'La Iglesia Viejo Católica preserva sus órdenes episcopales válidas.'

La publicación 'Lejano Oriente,' fechada en junio de 1928, publicada por los Padres de San Columbano, en Nebraska, Estados Unidos, en respuesta a una inquietud sobre la Iglesia Viejo Católica, manifiesta: 'sus órdenes apostólicas son válidas.'

Reconocida asimismo por las Iglesias Ortodoxas de Oriente, la sucesión viejo católica fue reafirmada en 1911 por las labores del Arzobispo Viejo Católico ARNOLD HARRIS MATTHEW, quien firmó un Acta de Unión con el Patriarcado Ortodoxo de Antioquia, y otra similar con el Patriarcado Ortodoxo de Alejandría en 1912. Tales Actas jamás fueron cuestionadas, y permanecen como sólido fundamento a nuestra fundación Apostólica Histórica.

Por lo tanto EL MINISTERIO EN NUESTRA IGLESIA ANTIGUA, fiel a la Palabra y Los Sacramentos, Los Credos Históricos, La Doctrina de los Concilios y de los Padres de la Ortodoxia de todos los tiempos, es uno apto para enfrentar las necesidades de una sociedad desesperada y agónica; una sociedad ahogada por la cultura de la muerte, como presencia en el mundo entero, presagiando los albores de la parusía. Las Iglesias Viejo Católicas, al ser pequeñas, pueden brindar atención especial a las necesidades espirituales, y desarrollar una cercanía única para salir al encuentro y dar compañía a esas necesidades.

QUÉ RECONOCEMOS Y VALORAMOS:

Valoramos la vida de continencia o celibato en los presbíteros o sacerdotes, y también reconocemos y valoramos la vida matrimonial del clero: porque la vida matrimonial Cristiana es un don de Dios, y por ello, es algo bueno, así como la sexualidad humana (entre hombre y mujer) es un don de Dios vivida dentro del mismo matrimonio y la Moral Católica, y, así, es algo bueno y santo.

• No es mandato Divino que el sacerdote no se case. La Biblia no lo prohíbe. • Está en la Biblia y en la Tradición de la Iglesia que el sacerdote, por lo general, debe ser un hombre casado. Históricamente hablando, lo estuvo por 1073 años. El celibato no es exigido a la naturaleza misma del sacerdocio, es decir, el estar casado o no estar casado no aumenta o deprecia al sacerdocio, ni a la Iglesia; por lo contrario, un Obispo casado, padre de familia y fiel esposo, brinda un testimonio pastoral serio, conocedor de la familia, digno y respetable.

NUESTRA PROPUESTA:

Para nosotros, el celibato, o la vida matrimonial en el Clero, es una opción personal, orientada por el Señor, en oración y estudio de la Palabra divina, por parte del sacerdote u obispo, según el don que Dios le confiera, (sea por el celibato o el matrimonio, antes o después de haber recibido el ministerio del Orden.)

ES VALIDO LO QUE HACEMOS.

Monseñor ++ JOSÉ ANTONIO VELÁSQUEZ BETANCOURT,(Communio in Sacris con Viejo Católicos ,  cuenta con la sucesión o continuidad de los Santos Apóstoles).

Nuestra Misión pertenece al arsobispo de Washington DC.

Comunidad Franciscana Regular Reformada.  Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Lawrence, Massachusetts, USA

CUAL ES NUESTRA MISIÓN

Nuestra Misión se expresa a través de Siete objetivos:

1. Evangelizar, proclamando a Jesucristo como Cristo, Salvador y Señor, con la Palabra, el testimonio, los hechos y signos del amor y poder de Dios, haciendo presente el Reino de Dios entre los hombres en Palabra y Sacramentos, en especial cuidando y velando por los pobres.

2. Sanar, siendo instrumentos del amor misericordioso de Dios, que sana integralmente a toda la persona, espiritual, psicológica y físicamente a través de Jesucristo por la acción del Espíritu en los Medios de Gracia, y por dones o carismas de sanación, dados especialmente a ciertos Obispos y Sacerdotes, según Su Voluntad y oportunidad.

3. Fraternizar, proyectar ese amor de Dios a través de la formación de una Iglesia unida, solidaria, fraterna, donde la autoridad de la Jerarquía sea un don de servicio y de amor, y no un dominio despótico, con ambición de poder político o económico, como es corriente en las Iglesias del mundo.

4. Predicar el Reino Social de Cristo, Señor de la Verdad, la Justicia, el Amor, la Misericordia, el Perdón y la Paz.

5. Restaurar la estructura clerical de la Iglesia por medio del retorno a las fuentes tradicionales de la ortodoxia.

6. Ministrar desde pequeñas comunidades eclesiales, para que el Cristiano viva su fe y madure en el don o carisma que el Espíritu Santo le otorgue.

7. Lograr que los Cristianos den testimonio de Cristo Dios, y Señor, en un mundo secularizado y post Cristiano.

DONDE CELEBRAMOS NUESTRAS MISAS:

En LA EMERGENCIA, el lugar puede ser su hogar, el campo, la escuela, la fábrica, el hospital, la capilla, el templo o en cualquier lugar donde usted lo solicite, siempre que sea un lugar digno. Observamos que los primeros Cristianos celebraban la Eucaristía en sus hogares. (Hechos de los Apóstoles.)

CUAL ES NUESTRO SUSTENTO

Nuestro sustento está en las Sagradas Escrituras, y la Santa Tradición. Sostiene, asimismo, la Declaración de Utrecht,  las 14 Tesis de la Unión Viejo-Católica, y los Artículos Doctrinales y Orgánicos del Arzobispo Arnold Harris Matthews. también contamos con la P.J.E. 3536 del 30 de Octubre del 2009.

TERCERA PARTE. PERFIL DEL SACERDOTE:

Perfil del sacerdote Católico Apostólico adscrito a nuestra Iglesia Antigua, que requiere el Cuerpo de Cristo a fin de que sirva de padre y guía de los fieles.

1o- Un hombre tan sencillo en su vestir, en su trato que se identifique con los primeros apóstoles.

2o- Un hombre humilde, que cuando escuche que le dicen "padre" perciba sobre sus hombros el peso de su feligresía en sus dolores, alegrías y esperanzas.

3o.- Un hombre que sepa que sólo por el apostolado personal se conoce a las ovejas y se sabe el por qué de sus alegrías y esperanzas, de su dolor y angustia.

4o.- Un siervo de Cristo que sienta y viva la plenitud de su sacerdocio en el servicio a los pobres, a los marginados, a los humildes, a los explotados; así como a los pudientes sin esperanza y sin Dios, a los intelectuales que desesperan de sus doctrinas profanas.

5o.- Un siervo de Dios que no tenga miedo de enfrentar estructuras políticas, o religiosas cuando de proclamar la justicia, la honestidad y la verdad se trate, ante la ofensa pública a Cristo, Su Iglesia y Su Palabra.

6o.- Un sacerdote que no se preocupe de estipendios, del salario, de vestimenta onerosa, de bienes personales, sino de ser instrumento de alegría y felicidad para el prójimo.

7o.- Un claro y sencillo, a la vez que instruido teólogo, presto a compartir el perdón que brotó del corazón de Cristo, de la sencillez de la Santísima y Siempre Virgen María, y la finura y el poder apostólico de la palabra de San Pedro y San Pablo.

8o.- Un siervo de Dios que predique tanto con los labios como con el ejemplo y el testimonio de su vida, en sus costumbres, y también en la firmeza y claridad de la Palabra.

9o.- Un siervo de Cristo que predique a sus hermanos la verdad de Cristo Salvador y Redentor, a la Iglesia como Madre y Profeta, y la verdad del hombre, desde su realidad como pecador perdido y condenado, llamado por el Verbo divino a restaurar por gracia su imagen y semejanza de Dios.

10o.- Un Ministro que no esté afanado por obtener mitras, capelos o tiaras, sino en buscar y salvar almas para Dios.

11o.- Un siervo de Cristo que visite en sus casas a sus feligreses, que conozca a cada uno en sus problemas y dificultades, y que sienta sobre sí el peso de sus sufrimientos y la felicidad de sus alegrías. Uno que se sienta miembro también de esa familia.

12o.- Un siervo de Cristo que al pasar por la calle salude al rico y al pobre con amor; y que se incline reverente para adorar a Cristo presente en el mendigo y el habitante de la calle. Que sepa dar una sonrisa y extender la mano a todo hombre, sin mirar en el distinción alguna.

13o.- Un siervo de Dios que viva en Cristo en el momento de oficiar los Sacramentos y de celebrar el Santo Sacrificio; y que ello le lleve a celebrar con dignidad y decoro, desde su propia humildad, los Misterios de la salvación.

14o- Un siervo de Cristo que ame el confesionario y que entienda que el regalo más grande que Dios le dio en el momento de su ordenación, fue el poder de convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre del Señor, y el de poder perdonar los pecados en lugar y por mandato de Jesucristo.

15o.- Un siervo de Cristo que nunca sienta pereza o cansancio para celebrar los sacramentos y que viva en función de sólo dos cosas: el culto a Dios y el bienestar de su feligresía.

16o.- Un siervo de Cristo que ame profundamente la Cruz y lo que ella encierra en el misterio del dolor y el sacrificio, para que nunca tema el martirio por la fe y la dignidad de los hijos de Dios: sus hermanos.

17o.- Un siervo de Cristo que sienta suyo el amor maternal de la Santísima Virgen María, para que entienda que no sólo es necesario dar, sino el darse.

18o.- Un siervo de Cristo que ame su sacerdocio con total entrega, y que agradezca la bendición Cristiana de ser cura e instrumento para la salvación de sus hermanos.

19o.- Un siervo de Cristo que, si es célibe, viva plenamente la castidad para su santificación; y, de ser casado, viva la gracia de la plenitud sacramental en la fidelidad a su esposa y a la Iglesia.

20o.- Un siervo de Dios que quiera ser un pequeño Cristo y hermano del prójimo, para proclamar el Reino de Gracia de Cristo, y Su Reino de Gloria, que adviene. Que ame y valore a los seglares, y que recuerde que el también lo fue, antes que ser cura.

Así es un Sacerdote de Cristo ungido por el Espíritu Santo y que  debe integrar nuestra iglesia Antigua.

CUARTA PARTE. LA IGLESIA  CATÓLICA NECESITA SUS SACERDOTES.

Los sacerdotes nos recuerdan la presencia de Dios en nuestras vidas. Ellos actúan como testigos del mandato evangélico de servir y amar a los demás, predicando la Ley para arrepentimiento, y el Evangelio para salvación. Lo relevante es que ellos congregan a la feligresía, a celebrar la presencia de Dios en los sacramentos, especialmente en la Santa Misa, el Santísimo Sacramento del Altar.

LOS SERVICIOS SAGRADOS, SIN SACERDOTES, NO SON CATÓLICOS.

La celebración de la Misa (El Santo Sacrificio) es el centro de la vida de un Católico. La crítica escasez de sacerdotes ha conducido a ceremonias en las que heréticamente se distribuye la comunión sin un sacerdote, siguiendo en ello a los servicios no Católicos.

Misión de San Francisco de Asis. Boston Massachusetts, USA

Create a free website with Weebly